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Ediciones Galatea
Cubierta de Fuenteovejuna · El caballero de Olmedo · Peribáñez y el comendador de Ocaña, de Lope de Vega, en Ediciones Galatea

BH-032

Fuenteovejuna · El caballero de Olmedo · Peribáñez y el comendador de Ocaña

Lope de Vega (1562–1635)

Un pueblo entero contra un tirano. «¿Quién mató al comendador?» «Fuenteovejuna, señor».

Notas
72
Estudio preliminar
6.915 palabras
Páginas
398
Época
Barroco
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Tapa blanda13,97 × 21,59 cm · papel crema
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Un fragmento tal como aparece en el libro. Las notas resuelven el vocabulario, la historia y las fuentes; pulsa un número para leer la nota entera.

Fuenteovejuna · El caballero de Olmedo · Peribáñez y el comendador de Ocaña Acto primero

Salen el COMENDADOR, FLORES y ORTUÑO, criados

COMENDADOR.— ¿Sabe el maestre que estoyen la villa?

FLORES.— Ya lo sabe.

ORTUÑO.— Está, con la edad, más grave.

COMENDADOR.— Y ¿sabe también que soyFernán Gómez de Guzmán?

FLORES.— Es muchacho, no te asombre.

COMENDADOR.— Cuando no sepa mi nombre,¿no le sobra el que me dande comendador mayor?
ORTUÑO.— No falta quien le aconsejeque de ser cortés se aleje.
COMENDADOR.— Conquistará poco amor.Es llave la cortesíapara abrir la voluntad;y para la enemistadla necia descortesía.
ORTUÑO.— Si supiese un descortéscómo le aborrecen todosy querrían de mil modosponer la boca a sus pies-,antes que serlo ninguno,se dejaría morir.
FLORES.— ¡Qué cansado es de sufrir!¡Qué áspero y qué importuno!Llaman la descortesíanecedad en los iguales,porque es entre desigualeslinaje de tiranía.Aquí no te toca nada;que un muchacho aún no ha llegadoa saber qué es ser amado.
COMENDADOR.— La obligación de la espadaque se ciñó, el mismo díaque la cruz de CalatravaCalatrava Orden militar castellana fundada en 1158. En la obra encarna el poderío señorial autónomo que desafía la centralización monárquica de Fernando e Isabel.le cubrió el pecho, bastabapara aprender cortesía.
FLORES.— Si te han puesto mal con él,presto lo conocerás.

ORTUÑO.— Vuélvete, si en duda estás.

COMENDADOR.— Quiero ver lo que hay en él.

Sale el MAESTRE de Calatrava y acompañamiento

MAESTRE.— Perdonad, por vida mía,Fernán Gómez de Guzmán;que agora nueva me danque en la villa estáis.
COMENDADOR.— Tenía muy justa queja de vos;que el amor y la crianzame daban más confianza,por ser, cual somos los dos,vos maestre en Calatrava,yo vuestro comendadory muy vuestro servidor.
MAESTRE.— Seguro, Fernando, estabade vuestra buena venida.Quiero volveros a darlos brazos.
COMENDADOR.— Debéisme honrar;que he puesto por vos la vidaentre diferencias tantas,hasta suplir vuestra edadel pontífice.
MAESTRE.— Es verdad.Y por las señales santasque a los dos cruzan el pecho,que os lo pago en estimarosy como a mi padre honraros.

COMENDADOR.— De vos estoy satisfecho.

MAESTRE.— ¿Qué hay de guerra por allá?

COMENDADOR.— Estad atento, y sabréisla obligación que tenéis.

MAESTRE.— Decid que ya lo estoy, ya.

COMENDADOR.— Gran maestre, don RodrigoTéllez Girón, que a tan altolugar os trajo el valorde aquel vuestro padre claro,que, de ocho años, en vosrenunció su maestrazgo,que después por más segurojuraron y confirmaronreyes y comendadores,dando el pontífice santoPío segunda sus bulasy después las suyas Paulopara que don Juan Pacheco,gran maestre de Santiago,fuese vuestro coadjutor;ya que es muerto, y que os han dadoel gobierno sólo a vos,aunque de tan pocos años,advertid que es honra vuestraseguir en aqueste casola parte de vuestros deudos;porque, muerto Enrique cuarto,quieren que al rey don Alonsode Portugal, que ha heredado,por su mujer, a Castilla,obedezcan sus vasallos;que aunque pretende lo mismopor Isabel don Fernando,gran príncipe de Aragón,no con derecho tan claroa vuestros deudos, que, en fin,no presumen que hay engañoen la sucesión de Juana,a quien vuestro primo hermanotiene agora en su poder.Y así, vengo a aconsejarosque juntéis los caballerosde Calatrava en Almagro,y a Ciudad Real toméis,que divide como pasoa Andalucía y Castilla,para mirarlos a entrambos.Poca gente es menester,porque tienen por soldadossolamente sus vecinosy algunos pocos hidalgos,que defienden a Isabely llaman rey a Fernando.Será bien que deis asombro,Rodrigo, aunque niño, a cuantosdicen que es grande esa cruzpara vuestros hombros flacos.Mirad los condes de Urueña,de quien venís, que mostrandoos están desde la famalos laureles que ganaros;los marqueses de Villena,y otros capitanes, tantos,que las alas de la famaapenas pueden llevarlos.Sacad esa blanca espada;que habéis de hacer, peleando,tan roja como la cruz;porque no podré llamarosmaestre de la cruz rojaque tenéis al pecho, en tantoque tenéis la blanca espada;que una al pecho y otra al lado,entrambas han de ser rojas;y vos, Girón soberano,capa del templo inmortalde vuestros claros pasados.
MAESTRE.— Fernán Gómez, estad cierto,que en esta parcialidad,porque veo que es verdad,con mis deudos me concierto.Y si importa, como pasoa Ciudad Real mi intento,veréis que como violentorayo sus muros abraso.No porque es muerto mi tíopiensen de mis pocos añoslos propios y los extrañosque murió con él mi brío.Sacaré la blanca espadapara que quede su luzde la color de la cruz,de roja sangre bañada.Vos, ¿adónde residístenéis algunos soldados?
COMENDADOR.— Pocos, pero mis criados;que si de ellos os servís,pelearán como leones.Ya veis que en Fuenteovejunahay gente humilde, y algunano enseñada en escuadrones,sino en campos y labranzas.

MAESTRE.— ¿Allí residís?

COMENDADOR.— Allíde mi encomienda escogícasa entre aquestas mudanzas.Vuestra gente se registre;que no quedará vasallo.
MAESTRE.— Hoy me veréis a caballo,poner la lanza en el ristre.

Vanse. Salen PASCUALA y LAURENCIA

LAURENCIA.— ¡Mas que nunca acá volviera!

PASCUALA.— Pues a la hé que penséque cuando te lo contémás pesadumbre te diera.
LAURENCIA.— ¡Plega al cielo que jamásle vea en Fuenteovejuna!
PASCUALA.— Yo, Laurencia, he visto algunatan brava, y pienso que más;y tenía el corazónbrando como una manteca.
LAURENCIA.— Pues ¿hay encina tan secacomo ésta mi condición?
PASCUALA.— Anda ya; que nadie diga:«de esta agua no beberé.»
LAURENCIA.— ¡Voto al sol que lo diré,aunque el mundo me desdiga!¿A qué efecto fuera buenoquerer a Fernando yo?¿Casaráme con él?

PASCUALA.— No.

LAURENCIA.— Luego la infamia condeno.¡Cuántas mozas en la villavilla Fuenteovejuna, villa cordobesa de realengo cedida en señorío a la Orden de Calatrava, marco histórico de la rebelión comunal de abril de 1476 contra el Comendador Mayor.,
  1. 2 H Calatrava Orden militar castellana fundada en 1158.
  2. 3 H villa Fuenteovejuna, villa cordobesa de realengo cedida en señorío a la Orden de Calatrava, marco histórico de la…

Qué trae esta edición

Cotejo directo de la Dozena Parte de las Comedias de Lope de Vega (Madrid: Viuda de Fernando Correa, 1619) para Fuenteovejuna, la Parte Veinte (1625) para Olmedo y la Parte Quarta (1614) para Peribáñez.

  • Estudio preliminar de 6.915 palabras en cinco partes: transmisión del texto, autor y época, temas, forma y lengua.
  • 72 notas a pie de página: 18 de vocabulario, 34 de historia y costumbres, 3 sobre el texto y 17 sobre fuentes y ecos literarios.
  • Nota biográfica, criterios de edición y bibliografía actualizada en formato APA.
  • Cuaderno didáctico gratuito para clase y para preparar la PAU.

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